Ángel de la Guarda


La palabra Ángel significa "mensajero". Los ángeles traen los mensajes que nos envía Dios, son mensajeros que nos comunican las decisiones y oportunidades que influirán en nuestro bienestar, según nuestras disposiciones y preferencias que armonicen con nuestro modo de entender el mundo. Es nuestra responsabilidad prestar oídos al mensaje que nos dan, porque al fin se nos ha concedido la libertad de elección ante la vida.

Los  Ángeles desean ayudarte en lo que sea necesario para que alcances esa serenidad. No pienses que los molestas o les haces perder el tiempo si les pides "pequeños" favores. Ellos saben que son esos detalles de la vida diaria los que producen gran estrés, así que les da mucho gusto ayudarte con los obstáculos que se interponen en tu camino.

Como están muy cerca de nosotros es natural que uno pueda comunicarse con ellos, se relacionan con nosotros conjuntamente con la voluntad de paz de Dios. No se elevan plegarias ni se veneran, se les invoca.

Aunque es cierto que los desafíos nos hacen crecer, los ángeles también dicen que la paz nos conduce a un crecimiento todavía mayor. Si estamos tranquilos, nuestro cuerpo físico, emocional y mental funcionan sanamente.

Todos nosotros contamos con al menos un Ángel de la Guarda, quién llega a acompañarnos desde el momento en el que nacemos hasta nuestros últimos días en la tierra. Antes de eso, en nuestra gestación, compartimos el Ángel Guardián de nuestra madre.


Conoce el Nombre de tu Ángel de la Guarda


¿Cómo escribirle una carta a tu Ángel?

Crea una atmósfera propicia para la comunicación angélica, enciende una vela e incienso. Toma un papel y lápiz.

  1. Siéntate cómodamente y dedica unos instantes a concentrarte en tu respiración, regulándola de modo tal que inhalación y exhalación duren aproximadamente el mismo tiempo.
  2. Ahora vuelve tu atención hacia adentro y piensa en tu Ángel, tal como lo haces cuando escribes a tus amigos. Piensa en tus amigos, en su aspecto, y luego te diriges a ellos teniendo en cuenta su personalidad. De la misma forma, piensa en tu Ángel y permítete sentir su suave energía.
  3. Ponle fecha a tu carta, escribe “Querido Ángel” y deja que fluyan las palabras. Pide a tu Ángel orientación y/o apoyo y agradécele su ayuda por anticipado. Luego firma al pie, como lo harías en una carta a un amigo.
  4. Si tienes un altar de meditación o una caja en la que guardes cosas especiales, puedes guardar la carta allí. Algunos ponen las cartas a sus Ángeles bajo la almohada. Otros las queman, enviando el mensaje a los cielos con el humo que se eleva. Tú sabrás qué hacer con la tuya.

    Y si no lo sabes, ¡pregunta a tu Ángel! El te lo dirá...